Luego
de un largo y hermoso abrazo nos separamos, lo mire, me miro y sonreímos,
apostaba a que me veía un poco tonta.
Pedro:
queres ir a algún lugar para almorzar? -me pregunto rompiendo el silencio, que
no era incomodo pero tampoco lo contrario-
Paula: dale -dije sonriendo y él se paro, me paso su mano y me levanto-
Pedro: algún lugar en especial? -pregunto mientras caminábamos hacia donde había dejado la moto-
Paula: mmm -pensé graciosa- mac? -y el rió al instante-
Pedro: me lo imaginaba -dijo y yo reí también-
Paula: bueno deja de burlarte que a vos te encanta también -retruque-
Pedro: tenes razón -llegamos hasta donde se encontraba la moto, el me paso el casco, me lo puse, el se puso el suyo, subimos y nuevamente aceleró-
Paula: dale -dije sonriendo y él se paro, me paso su mano y me levanto-
Pedro: algún lugar en especial? -pregunto mientras caminábamos hacia donde había dejado la moto-
Paula: mmm -pensé graciosa- mac? -y el rió al instante-
Pedro: me lo imaginaba -dijo y yo reí también-
Paula: bueno deja de burlarte que a vos te encanta también -retruque-
Pedro: tenes razón -llegamos hasta donde se encontraba la moto, el me paso el casco, me lo puse, el se puso el suyo, subimos y nuevamente aceleró-
Cuando
llegamos había fila pero no era tan larga para suerte nuestra, en menos de
veinte minutos ya estábamos sentados en nuestra mesa almorzando, mientras
comíamos hablamos como siempre, de mis cosas, sus cosas, mis clases de patín,
sus clases de guitarra, casi todo era igual, y eso me hacía dar cuenta que
desde hace semanas ya no era un trato de amigo-amiga, era más que eso, más
profundo. Ahora la única diferencia era que estábamos ambos seguros de que
amigos ya no éramos, si no algo mas, y hasta llegaría a decir que mejor.
Al
terminar pedimos helados de postre, y cuando acabamos con ellos también, Pedro
me llevo hasta casa.
Paula:
nos vemos Pepe -dije mientras me sacaba el casco-
Pedro: hoy? -pregunto entre tímido y gracioso-
Paula: dale, pero me vas a engordar con tanto helado, pensemos en otra cosa, tipo frutas, si, vamos a comprar manzanas -dije graciosa y el rió a la par mío-
Pedro: manzanas serán -se acerco y me dio un beso en la comisura de mis labios, yo sonreí como tonta-
Paula: chau -le dije y entre a mi casa-
Pedro: hoy? -pregunto entre tímido y gracioso-
Paula: dale, pero me vas a engordar con tanto helado, pensemos en otra cosa, tipo frutas, si, vamos a comprar manzanas -dije graciosa y el rió a la par mío-
Pedro: manzanas serán -se acerco y me dio un beso en la comisura de mis labios, yo sonreí como tonta-
Paula: chau -le dije y entre a mi casa-
"Con
Flor te esperamos, ahora en su casa, ya, besitos" -encontré el mensaje
cuando llegue a mi habitación, lo había mandado hace quince minutos-
"Estoy a tiempo?" -respondí quitándome los calzados, buscando ropa, por si respondía que si-
"Por supuesto" -recibí la respuesta inmediatamente-
"Estoy a tiempo?" -respondí quitándome los calzados, buscando ropa, por si respondía que si-
"Por supuesto" -recibí la respuesta inmediatamente-
No
paso mucho que ya estaba llegando a la casa de Flor, luego de avisarle a mama
que salía de nuevo, toque timbre y como era de esperarse de inmediato me
abrieron, ambas llenándome de preguntas. Zaira se había encargado de contarle
un poco lo del último día, un peso menos. Pero estoy segura que no me van a
dejar en paz hasta que les cuente lo de hoy.
-Paren
locas -dije ya que desde que había llegado (aproximadamente cinco minutos) no
paraban de llenarme de preguntas-
-Helado mientras charlamos? -pregunto Flor y nosotras asentimos con gusto (aunque yo haya probado un poco antes, no me negaría a tal invitación)-
-Helado mientras charlamos? -pregunto Flor y nosotras asentimos con gusto (aunque yo haya probado un poco antes, no me negaría a tal invitación)-
Llevamos
el pote de helado a la habitación de Flor y nos pusimos a hablar, en realidad
yo, les contaba todo lo que paso hoy, volví a repetir con detalles lo de ayer,
los mensajes, todo. Y también recibí consejos y apoyo de parte de ellas, como
siempre.
Ya
eran casi las cinco y yo me despedí de ellas ya que tenía las clases de patín,
si, eran todos los días, hora y media, muy exigentes, pero lo amaba, y eso era
lo único que importaba.
A
penas llegue a casa subí a ducharme lo más rápido que pude, hoy llegaría tarde,
ya lo tenía asumido, pero eso no significaba que no tenga que apurarme.
Lo
más rápido que pude me vestí, y esta vez le pedí a mi papá que me llevara, no
era lejos, pero ahora que estaba tarde lo necesitaba.
Gracias
a mi suerte habían comenzado hacía cinco minutos antes, ya que una de las
compañeras tuvo un percance antes de comenzar la clase y se robo el centro de
atención (solo por así decirlo).
***
Agotada
en el banco de siempre, esperándolo, pensando en cómo habían cambiado las cosas
de un día para otro, pensando en cómo me encontraba ayer, y como me encuentro
hoy. Mucha diferencia tampoco hay, pero si se dé una de las diferencias es que
estaba más segura de lo que sentía por Pedro, y él por mí.
El
sonido de un motor interrumpió mis pensamientos, y supuse que era él, y así lo
fue, estacionó, se quito el casco y me sonrió, yo hice lo mismo mientras me paraba
e iba junto a él, en el corto camino hasta donde se encontraba iba pensando en cómo
saludarlo, si con un beso en la mejilla, o en la boca, o como me saludaría él,
no quería quedar en evidencia, pero tampoco quería que sea él el que se quede
con ella.
Y
cuando llegue, solo atine a abrazarlo, eso era mejor que todo, pensé.
“Puedo
besarte?” susurró en mi oído izquierdo,
cosa que provoco escalofríos por todo mi cuerpo, era tierno, y mucho.
Yo
me separe y le asentí tímida, el poso sus manos en mis mejillas y me llevó más
hacia él para luego besarme dulce y pausado.
Y
tanta era la vergüenza (si, aún tenía vergüenza, creo que era obvio, y si no,
así es) que me hundí en su cuello después del beso mientras él me abraza por la
espalda.
Pedro:
sos muy tierna -dijo aún abrazándome y
yo estando aún escondida en su cuello-
Paula:
soy una tonta –logre responder-
Pedro:
vas a quedarte más tiempo ahí o vamos por unas manzanas? –dijo gracioso y yo
largue una carcajada y me separe-
Paula:
en realidad lo de manzanas era chiste –dije y reímos- un café? Solo por hoy, es
que cuando llegue a casa fui directo a la casa de Flor y las chicas me
invitaron helado, y bueno, no pude resistirme –dije graciosa-
Pedro:
bueno dale, vamos –dijo pasándome el casco y poniéndose el suyo, yo asentí
mientras me subía a la moto y me sujetaba con las manos entrelazadas a la
cintura de él-
Llegamos
al coffee, yo pedí un cortado, Pedro también y ambos lo acompañamos con
macitas.
Era
uno de esos lugares donde iba más a menudo de esa gente que salía del trabajo,
de máximo 25 años. Y con Pedro nos burlábamos por estar ahí, estar con él era
divertido y mucho.
Se
nos paso el tiempo así, divirtiéndonos, burlándonos de la gente que estaba ahí,
y también de nosotros, porque decíamos que así estaríamos también acá dentro de
años y otros jóvenes se burlarían de nosotros.
Se
estacionó frente a mi casa, y esta vez creo que ambos decidimos “jugarnos” y
nos despedimos con un beso, por suerte estuvimos de acuerdo sin saberlo y no
hubo “desencuentros”.
Cuando
pase el umbral de la puerta de entrada y camine un poco más hasta llegar a la
cocina vi a mi mamá y papá tomando mates, como casi todas las tardes, amaba
verlos juntos y felices. Los salude con un abrazo y me quede con ellos por un
rato charlando (más de sus cosas que de
las mías, creía y creo que aún no es el momento de contarles lo de
Pedro).
Subí
a mi habitación, me volví a duchar y luego me acosté en la cama comenzando a
hacer zapping, deje en una serie americana de esas graciosas que me llamó la
atención.
Luego
no se cuento paso que ya me encontraba de nuevo en mi cama, luego de haber
tenido una linda cena en familia, esta vez para acomodarme en la almohada y
disponerme a dormir.
**
No hay comentarios:
Publicar un comentario